Reducir el consumo de energía en casa no solo es bueno para el planeta, sino también para tu bolsillo. Si sientes que la factura de la luz cada mes te da un pequeño susto, quizás sea momento de hacer algunos cambios estratégicos.
Como asesores energéticos, estamos aquí para ayudarte a optimizar el uso de la energía en tu hogar sin sacrificar comodidad. Veamos cómo puedes lograrlo.
Uso eficiente de los electrodomésticos
Seguro que en casa tienes un buen puñado de electrodomésticos funcionando casi sin parar. No pasa nada, son necesarios, pero si los usamos con cabeza, podemos reducir bastante su consumo.
Elige electrodomésticos eficientes
Si en algún momento tienes que renovar un electrodoméstico, fíjate en la etiqueta energética. Cuanto más cerca esté de la A, mejor. Sí, pueden ser un poco más caros al principio, pero a largo plazo lo notarás en la factura.
Evita el stand-by
Esa lucecita roja que queda encendida en la tele o en el microondas cuando no los usas sigue gastando energía. ¿Solución? Usa regletas con interruptor para apagar todo de golpe y evitar consumos fantasmas.
Usa la lavadora y el lavavajillas con carga completa
Pon la lavadora y el lavavajillas cuando estén llenos. Además, lavar con agua fría siempre que sea posible ayuda a reducir bastante el gasto eléctrico. Tu ropa quedará igual de limpia y ahorrarás energía.
El frigorífico, bien ajustado
El frigo es de esos aparatos que están siempre encendidos, así que es clave que trabaje de forma eficiente. Lo ideal es mantener la temperatura entre 3 y 5°C y el congelador a -18°C. Ah, y evita abrirlo cada dos por tres para no perder frío.
Optimización de la iluminación
Aquí hay un truco muy sencillo para ahorrar energía en casa: usa la luz solo cuando realmente la necesites. Parece obvio, pero a veces olvidamos apagar las luces en habitaciones vacías.
- Cambia a bombillas LED: Son más caras que las incandescentes, pero duran mucho más y consumen hasta un 80% menos.
- Aprovecha la luz natural: Deja las persianas subidas durante el día y reorganiza los espacios para sacarles partido.
- Usa sensores de movimiento: Son perfectos para zonas de paso como pasillos o garajes.
Ajuste de la temperatura del hogar
La calefacción y el aire acondicionado son los grandes culpables de las facturas elevadas. Pero podemos controlarlos mejor con algunos ajustes.
- Regula el termostato: No necesitas estar en manga corta en casa en invierno ni tapado con manta en verano. Mantén la calefacción entre 19-21°C y el aire acondicionado entre 24-26°C.
- Aísla bien tu hogar: Pequeños detalles como burletes en puertas y ventanas evitan que el calor (o el frío) se escape.
- Ventila en los momentos adecuados: En invierno, al mediodía; en verano, a primera hora de la mañana o por la noche.
Mejoras en el aislamiento
Si notas que en invierno hace frío en casa aunque tengas la calefacción encendida, probablemente tu casa pierde calor. Aquí algunos trucos:
- Aísla ventanas y paredes: Si puedes, invierte en aislamiento térmico. Es una inversión, pero se nota.
- Instala ventanas de doble acristalamiento: Reducen la pérdida de calor en invierno y mantienen el frescor en verano.
- Pon alfombras y cortinas gruesas: No solo decoran, también ayudan a mantener la temperatura.
Usa tecnologías más eficientes
Hoy en día, la tecnología también juega a nuestro favor para reducir el consumo energético.
- Instala termostatos inteligentes: Se adaptan a tus hábitos y regulan la temperatura de forma automática.
- Aprovecha la energía solar: Si tienes posibilidad, los paneles solares pueden hacer que tu factura de luz baje drásticamente.
- Usa regletas inteligentes: Detectan qué aparatos están en stand-by y cortan la corriente para evitar consumos innecesarios.
Revisión de la instalación eléctrica
Un factor que muchas veces pasamos por alto es el estado de la instalación eléctrica de nuestra vivienda. Una instalación antigua o en mal estado puede generar pérdidas de energía y aumentar el consumo sin que nos demos cuenta.
Un electricista especializado puede revisar el cuadro eléctrico, identificar fugas de corriente y asegurarse de que todos los dispositivos y cables cumplen con la normativa vigente.
Además, una revisión periódica puede evitar sobrecargas y problemas de eficiencia que se traducen en un consumo más alto del necesario.
Por ejemplo, una vivienda con instalaciones antiguas puede estar perdiendo un 10-15% de la energía consumida debido a cables deteriorados o conexiones ineficientes.
Esto puede representar unos 150 euros adicionales al año en la factura eléctrica. Hacer una revisión cada 5 años y modernizar ciertos elementos puede reducir estas pérdidas y mejorar la seguridad de la vivienda.
Contratación de tarifas eléctricas adecuadas
Muchas veces pagamos más de lo necesario en la factura eléctrica simplemente porque no tenemos la tarifa adecuada. Un hogar promedio en España consume unos 3.500 kWh al año, lo que puede representar un gasto de aproximadamente 900 euros anuales.
Sin embargo, ajustando la tarifa a los horarios de mayor consumo, este gasto puede reducirse hasta en un 30%.
Por ejemplo, si en casa usas mayormente los electrodomésticos en horario nocturno o de madrugada, una tarifa con discriminación horaria te permitirá pagar menos por la electricidad consumida en esas franjas.
Así, en lugar de pagar 0,15€/kWh en todo momento, podrías pagar 0,08€/kWh en las horas valle. Esto, a lo largo del año, puede traducirse en un ahorro de más de 200 euros.
Conclusión
Como ves, ahorrar energía en casa no es cuestión de grandes sacrificios, sino de pequeños cambios en la forma en la que usamos la electricidad. Si te gustaría recibir una asesoría personalizada para optimizar aún más tu consumo, en Foton Asesores Energéticos estamos listos para ayudarte. ¡Llámanos y lo vemos juntos!